
Los Borja eran una familia noble valenciana. Desde Xàtiva, fueron ganando influencia gracias a su cercanía con la monarquía de la Corona de Aragón.
La familia Borja simboliza:
Su historia está envuelta en mitos: venenos, conspiraciones y asesinatos… aunque muchos de estos relatos han sido exagerados por sus enemigos.
En el centro histórico de Xàtiva se encuentra la casa natal de los Borja, donde nació Alejandro VI.
Hoy es un edificio histórico con escudo nobiliario, aunque ha sido muy transformado con el paso del tiempo.
En 1707, durante la Guerra de Sucesión Española, la ciudad fue incendiada por orden de Felipe V.
Aunque ocurrió siglos después de los Borja más famosos, este hecho borró muchos documentos y recuerdos materiales de la familia en la ciudad.
El apellido original era Borja, de origen valenciano.
Se transformó en “Borgia” cuando la familia se trasladó a Italia, adaptándose al idioma.
Antes de llegar al papado, los Borja ya ocupaban cargos eclesiásticos en la región valenciana, lo que facilitó el ascenso de Calixto III.
El impresionante Castillo de Xàtiva fue clave en su entorno:
Gracias a los Borja, el nombre de Xàtiva llegó a toda Europa.
En el siglo XV, era casi una “marca de prestigio” estar vinculado a esta ciudad.
Mucho de lo que se cuenta sobre ellos (venenos, conspiraciones, escándalos) proviene de enemigos políticos italianos.
Hoy muchos historiadores consideran que su “leyenda negra” fue exagerada.
Aunque eran nobles, no eran de las familias más poderosas al inicio.
Su ascenso fue meteórico gracias a la inteligencia política y alianzas estratégicas.
Visitar Xàtiva no es solo hacer turismo… es viajar al origen de una de las sagas más fascinantes del Renacimiento.
Entre sus calles aún resuenan ecos de ambición, poder y destino.
Amanece sobre Xàtiva. La luz dorada del sol comienza a bañar las murallas del imponente Castillo de Xàtiva, mientras las campanas de las iglesias despiertan lentamente a la ciudad.
Las calles, aún húmedas por el rocío, empiezan a llenarse de vida. Mercaderes colocan sus productos: telas traídas del Mediterráneo, especias de tierras lejanas, cerámica local. El murmullo del mercado crece con cada instante.
En una casa noble del centro, la familia Borja inicia su jornada. Criados y aprendices se mueven con rapidez. Un joven Rodrigo de Borja escucha atento a su maestro, aprendiendo latín, derecho y las complejas normas de la Iglesia. Su destino aún no está escrito, pero ya apunta alto.
En los edificios eclesiásticos, clérigos discuten asuntos religiosos y políticos. La Iglesia es poder, y los Borja lo saben.
Un familiar cercano de Calixto III mantiene contactos con figuras influyentes de la Corona de Aragón, tejiendo una red que pronto cruzará fronteras.
Mientras tanto, en las calles, artesanos trabajan sin descanso: herreros, panaderos, escribanos… La ciudad es un hervidero de actividad, una de las más importantes del reino.
El calor aprieta. Las plazas se llenan. Se negocia, se discute, se ríe.
Las fuentes ofrecen agua fresca — símbolo de la riqueza de Xàtiva.
Los rumores viajan rápido:
—“Dicen que los Borja tienen contactos en Roma…”
—“Que uno de los suyos llegará muy lejos…”
Nadie imagina hasta qué punto será cierto.
En los interiores de las casas nobles, se celebran reuniones discretas. Cartas selladas, acuerdos, favores.
La política no se hace solo en palacios, también en salones privados.
El joven Rodrigo observa, aprende. Comprende que el poder no siempre se muestra… a veces se susurra.
La noche cae sobre Xàtiva. Antorchas iluminan las calles. El castillo vigila desde lo alto, silencioso.
En la casa de los Borja, la jornada termina, pero el futuro ya está en marcha.
Años después, ese joven se convertirá en Alejandro VI, y el nombre de su familia resonará en toda Europa.
Lo que hoy parece una ciudad más del reino, en aquel momento era cuna de una de las familias más influyentes del Renacimiento.
Entre calles estrechas, mercados bulliciosos y muros centenarios… comenzaba la historia de los Borja.



