
El ferrocarril llegó a Xàtiva en 1854, cuando se inauguró la línea que unía Valencia con la ciudad setabense. Esta línea formaba parte del proyecto de expansión ferroviaria que buscaba comunicar los centros agrícolas del interior con la costa.
Poco después, la línea continuó hacia el interior de la península, conectando con Almansa y abriendo el camino ferroviario hacia Madrid. Gracias a ello, Xàtiva se convirtió en un importante nudo ferroviario del Levante.
La estación de tren se construyó en las afueras de la ciudad histórica, lo que provocó el crecimiento urbano hacia esa zona. Alrededor de la estación aparecieron:
El tren facilitaba el transporte de arroz, vino, aceite, seda y productos agrícolas de la comarca hacia el puerto de Valencia.
Antes del tren, viajar largas distancias significaba horas o días en diligencia o carro. Con el ferrocarril:
El trayecto entre Valencia y Xàtiva, que antes podía llevar casi un día por caminos irregulares, pasó a realizarse en poco más de una hora.
Durante décadas, Xàtiva fue un punto clave en las comunicaciones ferroviarias del este de España. Desde allí partían trenes hacia:
Esto convirtió a la ciudad en uno de los centros ferroviarios más importantes del siglo XIX en la Comunitat Valenciana.
En 1707, durante la Batalla de Almansa dentro de la Guerra de Sucesión Española, la ciudad apoyó al bando perdedor.
El rey Felipe V ordenó incendiar la ciudad, lo que marcó profundamente su historia. En el Museo del Almodí se conserva un retrato de Felipe V colocado del revés.
Es un gesto simbólico de protesta por haber ordenado quemar la ciudad.
En 1244 el rey Jaime I conquistó la ciudad musulmana de Xàtiva tras un duro asedio.
Xàtiva era una de las plazas más fuertes de Al-Ándalus en el este de la península. El Castillo de Xàtiva dominaba todo el valle y hacía muy difícil tomar la ciudad.
La rendición fue negociada y permitió que parte de la población musulmana siguiera viviendo en la ciudad durante un tiempo, algo relativamente frecuente en las conquistas de la época.
Durante la Edad Media, Xàtiva era famosa en todo el Mediterráneo por su fabricación de papel.
Esta técnica llegó a la ciudad durante la época musulmana. Los talleres producían un papel de gran calidad que se vendía en:
Muchos historiadores consideran que Xàtiva fue uno de los primeros centros papeleros de Europa.
En Xàtiva la actividad tipográfica se desarrolló sobre todo entre los siglos XVII y XIX, cuando comenzaron a aparecer pequeños talleres de impresión dedicados a:
Estos talleres eran fundamentales para la vida cultural y administrativa de la ciudad.
Francisco de Paula Martí nació en el siglo XVIII en el Reino de Valencia y se convirtió en uno de los grandes especialistas en taquigrafía de España.
La taquigrafía es un sistema de escritura abreviada que permite escribir muy rápido, utilizando signos y trazos simplificados para representar palabras o sonidos.
Martí desarrolló un método propio de taquigrafía que tuvo bastante difusión en España durante los siglos XVIII y XIX.
Su sistema se utilizó especialmente para:
En una época sin grabadoras ni tecnología, los taquígrafos eran esenciales para recoger literalmente lo que se decía en reuniones y parlamentos.
