
Debido a la gran cantidad de fuentes, manantiales y puntos de agua que históricamente han existido en su término y dentro del casco urbano.
Xàtiva se encuentra en una zona donde confluyen numerosos manantiales naturales procedentes de la Sierra del Castell y de acuíferos subterráneos.
Desde la antigüedad, el agua brotaba fácilmente en distintos puntos de la ciudad, lo que permitió crear muchas fuentes públicas para abastecer a la población.
Durante siglos —especialmente en época árabe y posteriormente medieval— se construyeron fuentes para:
En distintos barrios había pequeñas fuentes, algunas muy sencillas y otras monumentales. históricamente había decenas repartidas por calles, plazas y caminos.
El nombre “mil fuentes” no significa que haya exactamente mil, sino que es una forma de expresar la gran abundancia de agua y fuentes que caracterizaba a la ciudad durante siglos.
Comienza la ruta en una de las joyas góticas de la ciudad (siglo XV). Esta fuente simboliza el poder y la importancia del agua en la Xàtiva medieval. Su ubicación en una plaza histórica la convierte en un punto clave para entender la vida urbana de la época.
A pocos minutos caminando, encontrarás esta fuente con figura central de león. Es uno de los iconos más fotografiados del casco antiguo y refleja el carácter simbólico de las fuentes ornamentales.
En pleno centro neurálgico, esta fuente ha sido testigo de la vida social y comercial durante siglos. Ideal para hacer una pausa y disfrutar del ambiente local.
Una de las más curiosas de la ciudad. Sus múltiples caños recuerdan su función original de abastecimiento. Está ligada a tradiciones populares y a la historia cotidiana de los habitantes.
Finaliza la ruta en un entorno más relajado. Perfecto para descansar y disfrutar de un ambiente más natural tras recorrer el casco histórico.
Esta ruta no solo muestra fuentes, sino que cuenta la historia del agua en la ciudad: desde su uso práctico en la Edad Media hasta su función ornamental y social actual.
En el siglo XVIII, la ciudad tenía numerosas fuentes repartidas por el casco urbano y la ladera del castillo. Muchas estaban situadas estratégicamente para abastecer a los distintos barrios. La mayor parte del agua procedía de manantiales de la montaña del castillo y descendía por gravedad hacia la ciudad.
Zona alta (ladera del castillo)
Zona del casco medieval
Zona central y plazas
Zona baja y accesos a la ciudad


