Hay fechas que forman parte del alma de una ciudad. En Xàtiva, una de ellas es el 19 de junio de 1707, el día en que las tropas borbónicas de Felipe V incendiaron la ciudad como castigo por haber apoyado al archiduque Carlos de Austria durante la Guerra de Sucesión Española.
Aquel incendio cambió para siempre el destino de Xàtiva.
La ciudad quedó prácticamente arrasada, cientos de vecinos fueron represaliados y deportados, y el propio rey ordenó borrar su nombre del mapa para rebautizarla como «San Felipe». Sin embargo, los setabenses nunca olvidaron lo ocurrido. Tres siglos después, la memoria de aquellos hechos sigue viva y forma parte de la identidad colectiva de una ciudad orgullosa de su historia.
De aquella tragedia nació también el sobrenombre con el que todavía hoy se conoce a sus habitantes: els socarrats, los quemados.
Con motivo de esta conmemoración, Xàtiva ha preparado diferentes actividades para acercar a vecinos y visitantes a uno de los episodios más importantes de su pasado.
Entre ellas destacan las visitas guiadas gratuitas sobre la Quema de 1707, un recorrido por los escenarios y acontecimientos que marcaron el antes y el después de la ciudad. La última de estas visitas tendrá lugar este sábado 20 de junio a las 11:00 horas, con plazas limitadas y reserva previa.
Además, el Gran Teatre de Xàtiva acogerá el acto central de la conmemoración con el espectáculo «LAIA», una propuesta teatral, musical y audiovisual que reflexiona sobre la memoria colectiva y la importancia de preservar la historia para comprender el presente.
La representación tendrá lugar el sábado 20 de junio a las 20:30 horas.
Uno de los símbolos más conocidos de esta historia puede contemplarse en el Museo de l’Almodí: el retrato de Felipe V colgado boca abajo.
No se trata de una anécdota turística, sino de un gesto cargado de significado. Es la forma en que Xàtiva recuerda al monarca que ordenó la destrucción de la ciudad y reivindica la dignidad de quienes la reconstruyeron.
La Quema de Xàtiva no es únicamente un episodio del pasado. Es un ejemplo de resistencia y capacidad de superación.
La ciudad volvió a levantarse, recuperó su nombre y convirtió el recuerdo de aquella injusticia en parte esencial de su patrimonio histórico y emocional.
Por eso, cada junio, Xàtiva no celebra una fiesta. Conmemora su memoria.
Si visitas la ciudad este fin de semana, aprovecha para descubrir por qué los setabenses son conocidos como els socarrats y cómo una ciudad fue capaz de convertir una de sus mayores tragedias en un símbolo de identidad y orgullo.