Castillo de Quesa

historia y leyendas de la antigua fortaleza musulmana

El Castillo de Enguera es uno de los monumentos históricos más importantes del interior de la provincia de Valencia. Aunque hoy se conserva en estado de ruina, sus restos permiten descubrir una fortaleza que durante siglos fue clave para el control de un amplio territorio.

Situado sobre un cerro próximo al casco urbano, el castillo domina visualmente buena parte del término municipal. Desde este enclave estratégico se controlaban caminos naturales entre la costa valenciana y las tierras del interior, razón por la que desempeñó un destacado papel militar desde época islámica.

Un origen musulmán

Los estudios arqueológicos sitúan el origen de la fortaleza entre los siglos IX y XII. Los restos cerámicos hallados en diversas excavaciones indican que el recinto estuvo ocupado durante cerca de ocho siglos, desde el periodo andalusí hasta épocas posteriores.

Durante el siglo XII, Enguera alcanzó una notable relevancia dentro de Al-Ándalus. Algunas fuentes indican que llegó a convertirse durante un breve periodo en la capital de una pequeña taifa cuyo territorio se extendía hacia la zona de Dénia, lo que aumentó el valor estratégico del castillo.

La conquista cristiana

En 1244, en plena Reconquista, las tropas castellanas dirigidas por Pedro Núñez de Guzmán tomaron la fortaleza. Poco después, tras la firma del Tratado de Almizra entre Castilla y Aragón, Enguera pasó a integrarse definitivamente en el Reino de Valencia bajo la autoridad de Jaime I.

El monarca entregó posteriormente el señorío a la Orden de Santiago, una de las órdenes militares más importantes de la Península. El castillo pasó a formar parte de la denominada Encomienda de Enguera, junto a otros territorios vecinos.

La destrucción del castillo

La posición fronteriza de Enguera continuó siendo importante durante siglos. Sin embargo, el rey Pedro IV de Aragón ordenó su demolición en 1365 para evitar que pudiera ser utilizado por tropas enemigas durante los conflictos con Castilla.

A partir de ese momento comenzó su decadencia.

En documentos del siglo XVI ya aparece descrito como un castillo «caído». Más tarde, el terremoto de 1748 agravó los daños estructurales que aún conservaba. La erosión, el abandono y el paso del tiempo terminaron por convertirlo en la ruina histórica que hoy contemplamos.

Cómo era el Castillo de Enguera

A pesar de su deterioro, todavía es posible reconocer gran parte de su estructura defensiva.

Doble recinto amurallado

El castillo estaba formado por dos espacios diferenciados:

  • Un recinto inferior de planta irregular que actuaba como antemuro defensivo.
  • Un recinto superior situado en la cima del cerro, donde se localizaban las dependencias principales.

Todavía pueden distinguirse varios lienzos de muralla y restos de torres defensivas.

María Enríquez e Isabel de Borja.
Torres rectangulares

En el recinto inferior se conservan vestigios de torres de planta rectangular de tradición islámica, adaptadas a la topografía del terreno.

Aunque muy deterioradas, permiten imaginar la magnitud original del conjunto.

Torre del homenaje

En la parte alta permanecen restos del gran torreón central, posiblemente la antigua torre del homenaje cristiana construida tras la conquista.

Fue el punto más importante del castillo y el último refugio defensivo.

Un detalle único: el falso despiece

Uno de los elementos más curiosos del castillo es la decoración almohade conocida como «falso despiece de sillería».

Consiste en molduras rectangulares que imitaban grandes bloques de piedra para transmitir una sensación de fortaleza y solidez a posibles atacantes.

Este tipo de decoración es muy poco frecuente y ayuda a fechar algunas partes del castillo entre finales del siglo XII y comienzos del XIII.

Un poblado ibérico a sus pies

El cerro del castillo no solo conserva restos medievales.

En sus inmediaciones se han localizado vestigios de un asentamiento ibérico, demostrando que este lugar fue habitado mucho antes de la llegada de musulmanes y cristianos.

Su posición dominante lo convirtió durante siglos en un enclave privilegiado para el control del territorio.

La visita hoy

La subida hasta el castillo puede realizarse a pie desde el casco urbano mediante un agradable paseo de pocos minutos.

La recompensa es doble:

  • Descubrir uno de los monumentos más antiguos de Enguera.
  • Disfrutar de unas magníficas vistas sobre el municipio y el paisaje de La Canal de Navarrés.

Aunque el recinto no conserva grandes estructuras en pie, el lugar transmite perfectamente la importancia estratégica que tuvo durante la Edad Media.

Visitar el Castillo de Enguera es viajar por más de ochocientos años de historia y comprender cómo este pequeño enclave del interior valenciano llegó a desempeñar un papel fundamental en la defensa y organización del territorio.

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