La Quema de Xàtiva en 1707
El trágico castigo de Felipe V que marcó el alma y el nombre de la ciudad.
Un asedio feroz y despiadado
Durante la Guerra de Sucesión Española, Xàtiva se posicionó firmemente del lado del Archiduque Carlos de Austria [1707]. Tras la derrota de las tropas aliadas en la batalla de Almansa, el ejército de Felipe V sitió la ciudad [1707]. La resistencia de los ciudadanos y los defensores fue heroica, pero el destino ya estaba trágicamente sellado por la furia borbónica [1707].
Los Hechos de la Tragedia
La caída de las defensas
Tras semanas de intenso bombardeo, las tropas mandadas por el caballero d'Asfeld lograron abrir brecha en las murallas de la ciudad en junio de 1707 [1707].
La orden de incendiar la ciudad
Felipe V, enfurecido por la feroz resistencia, dio la orden explícita de incendiar Xàtiva hasta sus cimientos y expulsar a toda la población superviviente [1707].
La pérdida irrecuperable
El fuego devoró iglesias, palacios y miles de casas [1707]. Con las llamas se perdió una enorme cantidad de documentos y archivos históricos que vinculaban a la ciudad con la familia Borja [1707].
El borrado del nombre
No bastó con el fuego. Felipe V prohibió el propio nombre de Xàtiva, renombrando la población como "Nueva Colonia de San Felipe" en un intento de borrar su identidad [1707].
🛡️ El Legado del Castigo
La quema de la ciudad simboliza el dolor histórico pero también la inquebrantable voluntad de supervivencia de los habitantes de Xàtiva.
A raíz de este suceso, los habitantes de la ciudad adoptaron con orgullo el apodo de *"socarrats"* (chamuscados), transformando un insulto de guerra en un sello de identidad imborrable que se mantiene hasta el presente.
La huella de la tragedia en la ciudad
El retrato de Felipe V boca abajo
En el Museo de Bellas Artes de Xàtiva (Casa de l'Ensenyança) se conserva el famoso retrato de Felipe V colgado boca abajo [1707]. Es el acto simbólico de protesta pacífica más longevo y conocido de la ciudad contra el rey que ordenó su destrucción [1707].
Un nuevo trazado en las cenizas
La reconstrucción obligada tras el gran incendio del siglo XVIII modificó sustancialmente el urbanismo medieval de la ciudad, creando plazas y avenidas más amplias pero sepultando para siempre el entramado original de la cuna de los Borja [1707].
