
El Castillo de Montesa, cuyas majestuosas ruinas coronan el escarpado cerro calizo que domina la población, es uno de los monumentos defensivos más simbólicos e importantes de la Comunitat Valenciana. Antigua alcazaba islámica reformada tras la Reconquista, este recinto sagrado se convirtió por orden real en la casa matriz, convento y centro neurálgico de la **Soberana e Ínclita Orden Militar de Montesa**, la única institución de caballería nacida puramente en tierras valencianas.
Durante siglos, el complejo funcionó como una imponente fortaleza-monasterio que albergaba naves góticas refinadas, un imponente palacio para el Gran Maestre, un claustro señorial, la iglesia abacial y amplias dependencias de armas para los caballeros monjes. Sin embargo, su destino cambió trágicamente el **23 de marzo de 1748**, cuando un devastador terremoto con epicentro en la zona destruyó casi por completo las estructuras del castillo, obligando a la orden a trasladarse definitivamente al Palacio del Temple en Valencia.
Hoy en día, el recinto está declarado Bien de Interés Cultural y ha sido consolidado arqueológicamente mediante pasarelas metálicas accesibles que permiten recorrer de forma segura el patio de armas, las cisternas subterráneas y los arranques de sus muros medievales.
El ascenso se realiza por un camino empedrado bien acondicionado desde el casco antiguo del municipio. La explanada superior ofrece una panorámica espectacular de 360 grados sobre todo el valle de Montesa y la huerta de La Costera. La visita exterior al entorno es libre, y para acceder al área arqueológica musealizada se pueden consultar los horarios gestionados de forma regular por la oficina de turismo local.