
Vallada atesora un valioso legado histórico que se manifiesta con fuerza en sus dos monumentos más imponentes: las ruinas de su castillo medieval, que custodian el valle desde las alturas, y la monumental Iglesia Parroquial de San Bartolomé, una obra cumbre de la arquitectura religiosa que domina el perfil urbano de la población.
Ubicado estratégicamente a unos 440 metros de altitud sobre un escarpado peñasco de la sierra, el Castillo de Vallada o de Umbría es una fortaleza de origen musulmán integrada originalmente en la red defensiva del castillo de Xàtiva. Tras la conquista cristiana, pasó a manos de la Orden de Montesa. A pesar de los estragos causados por el gran terremoto de 1748, sus muros de tapial, el imponente lienzo de su muralla y la estructura de su torre del homenaje siguen en pie, ofreciendo una ruta senderista fantástica con vistas espectaculares de toda La Costera.
En el corazón del entramado urbano se localiza la Iglesia Parroquial de San Bartolomé, un templo monumental cuya construcción se prolongó durante varios siglos. Su imponente fachada destaca por una preciosa portada barroca de sillería fina, mientras que su interior de amplias naves sorprende por la elegancia de su decoración neoclásica y su campanario de gran esbeltez, considerado uno de los referentes arquitectónicos de la ribera del Canyoles.
El sendero de subida al castillo está totalmente señalizado y se puede realizar a pie desde el pueblo como una agradable caminata de media montaña. Por su parte, la Iglesia Parroquial se encuentra plenamente integrada en la vida del municipio, siendo el punto neurálgico de las celebraciones litúrgicas y musicales durante las fiestas patronales de agosto.