En la parte más elevada del casco urbano de Quesa, sobre el cerro donde también se encuentran los restos del antiguo castillo musulmán, se alza la Ermita de la Santa Cruz, conocida popularmente como Ermita de la Cruz.
Se trata de un lugar sencillo, pero con un enorme valor sentimental para los vecinos. Además de su interés histórico y religioso, este enclave ofrece una de las panorámicas más bonitas de Quesa y del paisaje que rodea al municipio.
La ermita fue construida a finales del siglo XVIII para conmemorar la visita y predicación de unos misioneros franciscanos procedentes del Monasterio del Santo Espíritu de Gilet.
Desde entonces se convirtió en el punto culminante del antiguo Calvario de Quesa y en un lugar de recogimiento para los habitantes del pueblo. A lo largo del tiempo ha sido restaurada en varias ocasiones gracias a la colaboración y devoción de numerosos vecinos.
Sin duda, el gran atractivo de este lugar son las vistas. Desde la explanada situada junto a la ermita se puede contemplar:
- El casco histórico de Quesa.
- Los tejados y calles del municipio.
- Los bancales y huertas tradicionales.
- Los montes del Macizo del Caroig.
- El valle del río Escalona.
- Los extensos pinares que rodean la población.
Muchos visitantes consideran este rincón como el mejor mirador del pueblo, especialmente durante la puesta de so
El paso del tiempo, los incendios y la reutilización de materiales han provocado que el castillo llegue hasta nuestros días en estado ruinoso.
Aun así, todavía pueden identificarse varios elementos:
- Restos de lienzos de muralla.
- Basamentos del antiguo torreón.
- Vestigios de algunas dependencias interiores.
- Un aljibe excavado en la roca.
- Fragmentos cerámicos dispersos por el recinto.
El aljibe constituye uno de los elementos más interesantes, ya que garantizaba el abastecimiento de agua durante posibles periodos de asedio.
La ermita pone fin al recorrido del tradicional Calvario de Quesa, utilizado durante generaciones para las celebraciones religiosas de Semana Santa. El ascenso hasta la cima conserva ese carácter espiritual y simbólico que ha acompañado al lugar durante siglos, mezclando patrimonio, fe y paisaje.
Llegar hasta la ermita es muy sencillo.
- El recorrido comienza en el casco urbano de Quesa.
- El acceso se realiza a pie mediante una corta subida.
- El camino está pavimentado en gran parte del trayecto.
- En pocos minutos se alcanza la cima del cerro.
Además, muchos visitantes aprovechan la visita para acercarse también a los restos del cercano Castillo de Quesa.