Alfonso de Borja (Xàtiva/Canals, 1378 – Roma, 1458) fue el hombre que internacionalizó el Reino de Valencia. De origen humilde, su inteligencia como jurista en la Universidad de Lleida y su habilidad diplomática al servicio del Rey Alfonso V de Aragón le abrieron las puertas de la cúpula eclesiástica.
Tras ser obispo de Valencia y cardenal, fue elegido papa en 1455. Su breve pero intenso mandato (1455-1458) representó la entrada definitiva de la Corona de Aragón en la alta política europea del Renacimiento.
Hablaba valenciano, latín y aragonés. Durante siglos se creyó erróneamente que excomulgó al cometa Halley por verlo como un mal presagio, aunque en realidad fue una coincidencia astronómica durante su lucha contra los turcos.
Calixto III fue un hombre austero y profundamente religioso. Aunque fue criticado por favorecer a sus familiares —nepotismo habitual de la época—, su decisión de aupar a su sobrino Rodrigo (futuro Alejandro VI) cimentó el poder universal de los Borja.