El Barrio de La Peña es el rincón más antiguo y auténtico de Chella. Mucho antes de que los visitantes llegaran atraídos por la belleza de El Salto, este entramado de calles estrechas y empinadas ya constituía el corazón del pueblo. Pasear por él es viajar al pasado y descubrir la huella que dejó la población musulmana en la historia local.
La Peña fue el primer núcleo urbano estable de la localidad. Su origen se remonta a la época islámica, cuando Chella formaba parte de los territorios de al-Ándalus.
Los musulmanes eligieron esta elevación por motivos defensivos: desde ella podían controlar visualmente buena parte del entorno y proteger el asentamiento.
Todavía hoy puede apreciarse ese urbanismo típico andalusí:
Tras la conquista cristiana del territorio valenciano en el siglo XIII, la población musulmana permaneció en Chella durante siglos.
Más tarde, con las conversiones forzosas del siglo XVI, aquellos musulmanes pasaron a ser conocidos como moriscos.
La historia del barrio quedó marcada por uno de los episodios más dramáticos del Reino de Valencia: la Expulsión de los Moriscos de 1609.
La medida decretada por el rey Felipe III provocó el abandono total del municipio.
Según las fuentes históricas:
«Felipe III ordenó la expulsión de los moriscos y Chella quedó totalmente abandonada hasta 1611.»
Dos años después llegaron nuevos pobladores cristianos mediante una Carta Puebla, iniciando una nueva etapa para el pueblo.
Uno de los grandes atractivos de La Peña es precisamente perderse sin rumbo fijo. Entre sus calles pueden descubrirse:
Es un barrio pensado para caminar despacio y observar los detalles.
Hasta bien entrado el siglo XX, las calles del barrio fueron escenario de la vida diaria de los vecinos. Aquí se desarrollaban actividades como:
Todavía hoy conserva parte de ese ambiente tranquilo y familiar.

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